El impacto de la hiperconectividad en los niños

09/01/2025
Psicoterapia

Vivimos en una era de hiperconectividad, donde la tecnología está transformando todos los aspectos de nuestra vida, incluidas las relaciones sociales de las infancias. Hoy más que nunca, la interacción humana está mediada por dispositivos y pantallas, lo que genera cambios significativos en cómo los niños se relacionan con los demás y, especialmente, consigo mismos.

La diversidad de las infancias

Es importante empezar reconociendo que "las infancias" no son una categoría homogénea. No existe una sola infancia, sino tantas como niños hay en el mundo. Cada niño tiene un contexto único, una historia personal, y una relación distinta con la tecnología. Por tanto, es fundamental abordar el impacto de la conectividad de manera diferenciada, considerando las particularidades de cada niño y su entorno.

El aislamiento digital

La hiperconectividad fomenta el aislamiento social, ya que los niños interactúan de manera remota, sin contacto físico ni las emociones asociadas a la interacción cara a cara. Esto puede parecer beneficioso a corto plazo, pero afecta negativamente al desarrollo de la empatía, la resolución de conflictos y la gestión de la angustia a largo plazo.

La relación con el propio cuerpo y la angustia del encuentro

La interacción virtual afecta la relación de los niños con su cuerpo, ya que pueden mostrar solo lo que desean, evitando las complejidades de las relaciones físicas. Esto es especialmente relevante en la adolescencia, cuando la imagen corporal es clave para la identidad. El encuentro físico implica tolerar las imperfecciones tanto del propio cuerpo como del ajeno, lo que favorece el desarrollo de la empatía y la autorregulación emocional. Sin embargo, en el entorno virtual, este aprendizaje se ve limitado.

Tecnología: ¿Ayuda o sustituto del encuentro humano?

La tecnología puede ser útil, pero cuando sustituye el encuentro físico, puede generar aislamiento. Ver a otros jugar es pasivo, mientras que el juego activo desarrolla habilidades emocionales y sociales. Además, las redes sociales crean un espejismo de perfección, afectando la autoestima de los niños al generar comparaciones constantes. Esto puede llevar a un aislamiento emocional y dificultar la expresión auténtica.

El aislamiento en la pantalla: El espejismo de la perfección

La tecnología, especialmente las redes sociales, no solo aísla físicamente, sino que también crea desconexión emocional. El "espejismo de perfección" de las pantallas puede afectar la autoestima de los niños, que se comparan con ideales inalcanzables, lo que genera malestar y aislamiento. La pantalla refuerza la idea de que los demás son siempre mejores, impidiendo la verdadera conexión y expresión personal.

El uso consciente de la tecnología

El problema no es la tecnología en sí, sino su uso excesivo. Es crucial educar en un uso equilibrado y consciente de las herramientas digitales, ya que pasar demasiado tiempo frente a las pantallas afecta el sueño, las interacciones personales y el desarrollo cognitivo y emocional. El consumo pasivo de contenido puede inhibir la curiosidad y la exploración del mundo físico y social, convirtiendo el dispositivo en una extensión del cuerpo en lugar de una herramienta que favorezca el bienestar y el crecimiento.

El futuro: ¿Conectados o desconectados?

El desafío es usar la tecnología de manera consciente para favorecer el desarrollo integral de los niños, equilibrando el tiempo frente a las pantallas con momentos de desconexión. Estos momentos deben centrarse en el juego, las relaciones cara a cara y la exploración física y emocional. Las pantallas no son enemigas de la interacción, pero sí lo son cuando reemplazan el encuentro humano genuino. Solo integrando la tecnología de manera saludable se puede asegurar que las futuras generaciones estén conectadas y plenamente presentes en sus vidas y relaciones.

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