Cómo fomentar la autonomía de los hijos
27/02/2025
Ver los hijos crecer supone para los padres una satisfacción pero a la vez cierto sentimiento de nostalgia. Con el tiempo los niños van desarrollando autonomía e independencia comportando una separación progresiva y necesaria de los padres.
Comprobar que los hijos se equivocan, padecen o se frustran puede originar preocupación entre los padres. Esta preocupación puede generar el impulso de querer ahorrar al niño la frustración de equivocarse, el padecimiento delante del conflicto o la tristeza cuando alguna cosa no sale como quieren. Precisamente son las dificultades, los conflictos y los errores lo que dan el aprendizaje.
La sobreprotección de los padres hacia los hijos puede tener una serie de efectos negativos a nivel emocional: dificultades para tomar decisiones, baja confianza en uno mismo, dificultades para resolver conflictos, miedo al fracaso. La sobreprotección también puede influir a la hora de desarrollar relaciones saludables. Si los hijos están acostumbrados a que los padres resuelvan los problemas o eviten sus emociones negativas, pueden dificultar la interacción con los otros y que se adapten adecuadamente al entorno.
Reforzar la capacidad de autonomía proporciona actitud para aprender y tener iniciativa. A la vez incrementa los momentos de satisfacción, de sentirse seguros y capaces. Es importante potenciarla des de los inicios de la vida para que se incorpore dentro de la personalidad.
La autonomía permite afirmar la propia identidad de una manera saludable, permite establecerse como individuos independientes, con sus propias ideas, valores y emociones. Cuando los niños tienen la oportunidad de tomar decisiones por si mismos, experimentan un mayor sentimiento de control y confianza en sus capacidades, lo que refuerza su autoestima.
¿Cómo fomentar la autonomía de los hijos?
- No avanzarnos con lo que pueden hacer y decidir por sí mismos.
- Ajustar las expectativas de las capacidades del niño y de lo que toca en cada etapa evolutiva.
- Establecer rutinas: dar seguridad y ayudar a que el niño se responsabilice.
- Dar responsabilidades: asignar tareas que pueden resolver.
- Fomentar la toma de decisiones en situaciones donde pueden escoger.
- Reforzar positivamente el proceso y no sólo el resultado.
- Tolerar el ritmo del niño (seguramente irá más lento que el adulto).
- Respetar los errores y transformarlo en aprendizajes.